La región de Dakar se enfrenta a un importante reto de mantener y desarrollar la accesibilidad a sus zonas de empleo, educación, comercio, servicios y ocio. La configuración de la península genera flujos importantes y desequilibrados entre los sectores del Plateau y los de las afueras. La periurbanización de los más pobres, pero también de una parte de las clases medias, acentúa este fenómeno, mientras que, paralelamente, el rápido aumento de la motorización favorece el uso del automóvil. Estos diferentes factores conducen a un deterioro de las condiciones del tráfico rodado, a pesar de la construcción de infraestructuras. El crecimiento demográfico previsto para los próximos 20 años exigía una planificación a largo plazo para anticipar los retos futuros en materia de desplazamientos.